• Vivir en el pasado

    Uno ve todo eso cuando observa, cuando toma consciencia, cuando mira, uno se da cuenta de todo esto. A través de este darse cuenta, uno ve que no hay división entre el observador y lo observado, que no es más que un truco del pensamiento que demanda seguridad. […] Y en ese darse, ve que el observador es lo observado, que la violencia es el observador, que la violencia no es diferente del observador. Ahora, ¿cómo puede el observador terminar y dejar de ser violento? ¿Hasta aquí, comprende mi pregunta? El observador es lo observado, no hay división y por lo tanto no hay conflicto. Entonces, el observador, el cual conoce las complejidades del nombrar, ¿queda lingüísticamente atrapado en la imagen de la violencia? ¿Qué le ocurre a esa violencia? Si el observador es violento, ¿puede el observador terminar? De no ser así, la violencia seguirá. ¿Puede el observador terminar, porque es violento? ¿O, cuánto de real tiene el observador? ¿Entiende, señor? ¿Acaso el observador no es más que algo creado por las palabras, la experiencia, el conocimiento? ¿Es creado por el pasado? ¿Es el pasado? ¿Entiende? Eso significa que la mente está viviendo en el pasado, es obvio. Mientras haya un observador, vivirá en el pasado, es obvio. - Krishnamurti, Saanen, Switzerland, 5 de agosto de 1973


  • Solo observe

    Interlocutor: Nos dice que observemos nuestras acciones cotidianas, pero ¿cuál es la entidad que decide qué y cuándo observar? Krishnamurti: ¿Decide observar o simplemente observa? ¿Decide y dice, “debo observar y aprender?” Porque de ser así, surge la pregunta, ¿quién decide? ¿Es la voluntad la que dice “debo”, y cuando uno no consigue su propósito, se fustiga más aún y dice, “debo, debo, debo?” En esto hay conflicto; por lo tanto, el estado de la mente que decide observar no tiene nada que ver con la observación. Si va paseando por la calle, y alguien pasa a su lado, lo observa y puede que piense, “qué feo es, cómo huele, me gustaría que no hiciera esto o aquello.” Es consciente de sus respuestas, se da cuenta de que está juzgando, condenando o justificando; está observando. No dice, “no debo juzgar”. Darse cuenta de sus respuestas no implica ningún tipo de decisión. - Krishnamurti, J. Krishnamurti Quinta charla pública en Saanen 26 de julio de 1970


  • Mire y sea sencillo

    Es evidente que, como se ha desgastado con la política, su problema no se limita a romper con la sociedad sino a volver totalmente a la vida, a amar y ser sencillo. Sin amor, haga lo que haga, nunca conocerá esa acción total que en sí misma pueda salvar al hombre. “Eso es verdad señor, no amamos, no somos sencillos”. ¿Por qué? Porque se preocupa por las reformas, las obligaciones, la respetabilidad, llegar a ser alguien, llegar a la otra orilla. En nombre de otros, se preocupa por sí mismo, está atrapado en su propia trampa, piensa que es el centro de esta hermosa tierra. Nunca se para a admirar un árbol, una flor, el fluir de un río; y si por casualidad lo hace, lo hace con los ojos llenos de las cosas de la mente, y no de amor y belleza. “De nuevo, eso es verdad. ¿Qué puede hacer uno?” Mire y sea sencillo. - Krishnamurti, J. Krishnamurti Comentarios sobre el Vivir, Tomo III


  • Lo inconmensurable

    La tierra y todo lo que en ella había se volvió sagrado. La mente no se daba cuenta de esta paz como algo externo, algo que se recordara o se expresara, sino que había ausencia absoluta de cualquier movimiento de la mente. Solo estaba lo inconmensurable. - Krishnamurti, J. Krishnamurti Comentarios sobre el vivir, Tomo III.


  • Ver la verdad en lo falso

    TDesear una experiencia es el comienzo de la ilusión. Como puede ver ahora, sus visiones no eran más que proyecciones de su trasfondo, de su condicionamiento, y ha experimentado esas mismas proyecciones. Es evidente que eso no es meditar. La meditación empieza con la comprensión de su trasfondo, del yo, y sin esta comprensión, lo que se llama meditación, por muy placentero o doloroso, no es más que una forma de auto hipnosis. Ha practicado el auto control, ha subyugado su pensamiento y se ha centrado en darle continuidad a sus experiencias, esto es una actividad egocéntrica, no es meditación; sin embargo, percibir que no lo es, es el comienzo de la verdadera meditación. Ver la verdad en lo falso libera la mente de lo falso. Liberarse de lo falso no llega por el deseo de lograrlo; llega cuando la mente deja de preocuparse por conseguirlo. Debe terminar toda búsqueda, solo así hay una posibilidad de que lo innombrable se manifieste. - Krishnamurti, J. Krishnamurti Comentarios sobre el vivir, tomo III.


  • ¿Existe tal cosa como la transformación?

    Pregunta: ¿Existe tal cosa como la transformación? ¿Qué significa experimentar una transformación? Krishnamurti: Cuando observa, cuando ve la suciedad en el camino, cuando ve cómo se comportan los políticos, cuando ve su propia actitud hacia su esposa, sus hijos, etc., la transformación está ahí. ¿Entiende? Traer cierto orden a su vida diaria, eso es transformación; no es algo extraordinario, fuera de este mundo. Se trata de darse cuenta cuando uno no piensa con claridad, racionalmente, y cambiar, romper con ello. Eso es transformación. Si siente celos, esté atento, no permita que florezcan, cambie inmediatamente. Eso es transformación. Cuando es avaricioso, violento, ambicioso o trata de ser un santo, observe cómo eso crea un mundo de completo sinsentido. No se si es consciente de esto. La competitividad está destruyendo el mundo. El mundo se está volviendo más y más competitivo, más y más agresivo, y si lo cambia inmediatamente, eso es transformación. Y si profundiza aún más en el problema, está claro que el pensamiento niega el amor. Por lo tanto, uno debe descubrir si el pensamiento, el tiempo, pueden terminar; no se trata de filosofar ni de argumentar, sino de descubrirlo. Eso es la verdadera transformación, y si ahonda en ello, transformación significa ausencia absoluta de deseo de llegar a ser, de comparación; significa no ser absolutamente nada. - Krishnamurti, Boletín número 42 de la Krishnamurti Foundation Trust, 1982


  • Bondad, amor e inteligencia

    Lo único que realmente importa es que haya una acción de bondad, amor e inteligencia en el vivir. ¿Es la bondad individual o colectiva, es el amor personal o impersonal, es la inteligencia suya, mía o de otro? Si es suya o mía, entonces no es inteligencia, amor o bondad. Si la bondad es un asunto individual o colectivo que depende de las preferencias o de las decisiones particulares de uno, entonces no es bondad. La bondad no está en el patio de lo individual ni en el campo abierto de lo colectivo; la bondad solo florece cuando está libre de ambos. - Krishnamurti, La urgencia del cambio, Conversación 5.


  • La esencia de la bondad

    La esencia de la bondad es una mente que no está en conflicto. Examínelo, mírelo. La bondad no puede florecer a través de otro, a través de una figura religiosa, de un dogma o una creencia; solo puede florecer en el terreno de la atención total, en el cual no hay autoridad alguna. ¿Entienden todo eso? ¿Es demasiado complejo? La bondad implica una gran responsabilidad. No pueden ser buenos y permitir las guerras. Así, un hombre verdaderamente bueno es totalmente responsable de la totalidad de su vida. - Krishnamurti, Esa luz en uno mismo, Conversación 1316 Ojai, Abril de 1979.


  • La bondad no tiene opuesto

    La bondad no tiene opuesto. La mayoría consideramos la bondad como el opuesto de la maldad o del mal, y así, a través de la historia, en todas las culturas, la bondad ha sido considerada como la otra cara de aquello que es violento. Por lo tanto, el hombre siempre ha luchado contra el mal con el fin de ser bueno; pero la bondad no puede manifestarse jamás si existe cualquier forma de violencia o lucha. - Krishnamurti, Cartas a las Escuelas, Tomo I.


  • La bondad se muestra a sí misma en la conducta

    La bondad se manifiesta en la conducta, en la acción y en las relaciones. Por lo general, nuestra conducta diaria se basa en seguir ciertos patrones -mecánicos y por la tanto superficiales- o siguiendo algún motivo meticulosamente calculado basado en la recompensa o en el castigo. Así, nuestra conducta, consciente o inconscientemente, es calculada. Esto no es una buena conducta. Cuando uno se da cuenta de ello, no solo intelectual o verbalmente, entonces, de esa negación total surge la conducta verdadera. - Krishnamurti, J. Krishnamurti Cartas a las Escuelas, Tomo I.