Con frecuencia solemos pensar que nuestra vida cotidiana es algo separado del mundo exterior, con toda su desdicha y confusión. Pensamos que el individuo es algo distinto de la humanidad, sin embargo cada uno de nosotros es el lmundo. El ser humano es quien ha hecho este mundo de desorden, y sufre impotente en medio de un gra dolor.
En 1968, época en que la juventud se estaba cuestionando intensamente los valores de la sociedad, Krishnamurti ofreció una serie de charlas a estudiantes de Estados Unidos y Puerto Rico.