Entre los buceadores lúcidos y profundos de la Verdad, J. Krishnamurti se distingue por sus dotes excepcionales. Su vida fue riquísima en experiencia y reflexión, y ni un solo instante dejó de brillar con luz muy propia. Dentro de la mente toma al lector como selecto destinatario de observaciones rigurosas, tendientes a enseñar a vivir, a pensar y comportarse mejor.