«… Es necesario no confundir la palabra con la cosa descrita; la palabra nunca es lo real, y fácilmente nos desorientaremos cuando abordemos el siguiente paso de lo que representa ser consciente, porque lo convertiremos en algo personal, y a través de las palabras nos volvemos emocionales.»
Con una sencillez pedagógica extraordinaria, Krishnamurti nos introduce en la esencia de conceptos que tienen que ver tanto con la comprensión del mundo como con las acciones o actitudes cotidianas y personales frente a la vida (la existencia de Dios, el amor, la conciencia, el ser humano, el conflicto, el sufrimiento o la vida religiosa, entre otras), y brinda con ello una ayuda inestimable a quienes hoy, cada vez más, se cuestionan las grandes contradicciones de nuestra sociedad y la manera de abordarlas